PAREJA DE FRIKIS

Bienvenidos a PAREJA DE FRIKIS.

¿Quiénes somos? ¿Cuál es nuestra historia?

Buenas, somos Noemí y Miguel. Hace 17 años nos conocimos en Hotel Habbo y desde entonces estamos juntos. Siempre hemos sido muy aventureros y nos encanta embarcarnos en mil y una historias.

Tenemos dos hijos, Dante y Aiden. Dante es el mayor y tiene 9 años (y no, su nombre no es por el Devil May Cry) y Aiden, que en diciembre cumplirá los 6 años (y sí, lo llamamos así por el Beyond Two Souls).

LOS INICIOS

Durante los primeros años en nuestras andaduras como padres, (2013 más o menos. Mientras escribo esto nos encontramos en plena pandemia de la Covid-19, o sea haz cálculos) y viéndonos atados a pasar más tiempo en casa, yo (Miguel) comencé a grabar un podcast con unos colegas, llamado QUE NO CUNDA EL PÁNICO, el podcast (el nombre viene por el libro de La guía del Autoestopista galáctico).

Noe por su parte y más recientemente comenzó a escribir un blog, www.muxismu.com, que trata sobre todo lo que envuelve nuestra vida: planes familiares, recetas, aficiones (series, cine, lectura, deporte…) y muchas cosas más. Por otro lado también comenzamos un canal de YouTube y de Instagram con nuestros hijos.

¿Y POR QUÉ PAREJA DE FRIKIS?

Por varias cosas. Los dos, desde pequeños, hemos tenido consolas con las que jugar y desde que nos conocemos lo hemos jugado todo en cooperativo y nos encanta pasarnos los videojuegos juntos.

Muchas veces cuando contamos la historia de cómo nos conocimos, nos dicen: sois un par de frikis. Y ¿qué más da si lo somos? 🤪

MINI BIO FRIKI DE MIGUEL

Tal vez pienses, ¡BAH! A DÍA DE HOY TODO EL MUNDO JUEGA CON CONSOLAS, ESO NO ES SER FRIKI, y te doy toda la razón.

Yo he crecido en los años 80 y me he criado rodeado con el Commodore, Spectrum, Amiga, la primera Game Boy, luego tuve una Nes, de ahí pasé a Megadrive y me volví fan de Sega. Tuve la Saturn, la DreamCast, después la Nintendo 64, la Gamecube, una ps2 tardía, la 4 xbox 360, 2 ps3, la ps4 y todo esto siempre con un PC de fondo para rematar la jugada.

En el colegio siempre nos tildaron de raros a mis amigos y a mí porque no nos gustaba el fútbol. También tuve la suerte de que mi hermana, que es 7 años mayor que yo, ya fuera una friki. Ella me inculcó en el sano hábito de la lectura dejándome libros que me interesaban más que los que mandaban en el colegio. Con ella empecé a leer a H.P. Lovecraft y un montón de autores de terror de la misma época. Poco a poco mis gustos se fueron amoldando a mi forma de ser y me convertí en un fan de la ciencia ficción de los años 50. Durante el instituto, me gastaba el dinero que me daban para comprar la merienda en librerías de segunda mano. Compraba libros de Asimov, Philip K Dick, Joe Haldeman, Douglas Adams, Bradbury…
Uno de mis mejores amigos por aquella época era un loco de los cómics y eso desembocó en otra afición más para el buche.

Ahora, con 37 años y una hora después de escribir esto, me pregunto cómo me daba la vida para hacer tantas cosas. Otras, es que además de todo lo que os he contado, también me encantaba patinar, hacer agresivo, street o sea como sea que se diga hoy en día. Empecé a los 9 años y los patines me acompañaron más allá de los 20. Sólo me faltaba dormir con ellos.

Así que tal vez sí que era un friki.

MINI BIO FRIKI DE NOEMÍ

Siempre me llamaron la atención los videojuegos, soy la típica loca a la que le pones un mando en las manos y puede pasarse horas sin que se de cuenta (siempre que no sean juegos de aviones, de coches o motos). El tema es que la economía en mi casa no era para tirar cohetes y no nos podíamos permitir tener muchos trastos de esos. Yo iba compartiendo las consolas con mi primos. Si mi memoria no me falla, yo llegué a tener la Nes, la DreamCast y la Nintendo 64. Un primo mío tenía la Megadrive y otro era más de consolas tipo Gameboy.

Recuerdo navidades súper molonas con mis tíos y primos jugando sin parar hasta que salía el sol del día siguiente. Recuerdo quedarme dormida del cansancio, despertarme y volver a coger el mando porque aún seguían jugando. Eran horas de Mappy, Contra, Arkanoid, LodeRunner, Ice Climber, Antartik… y podría escribir mil más porque la verdad es que viciábamos mucho.

Con la DreamCast viciamos muchísimo al Crazy Taxi, pero mucho mucho. Me flipaba la velocidad y lo loco que era todo. El Sonic Adventures, Capcom VS SNK y quizá alguno más también estuvieron por ahí, pero fue una consola que personalmente no me caló demasiado.

Otra cosa fue la Nintendo 64, con mi maravilloso Zelda, The Ocarina of Time. Me enamoré de ese juego, me encantó pasármelo y de verdad que dejó un gran vacío en mí cuando lo terminé. Me lo pasé junto a mi madre y tengo muy buenos recuerdos de ese juego (y también muy malos, trozos difíciles de pasar). Luego también tuve, como no podía ser de otra manera, el Zelda, Majora’s Mask. Otro juegako como el primero. Link era mi héroe 💜

El Mario 64 también me ha dado buenísimos momentos y me sentí súper orgullosa de habérmelo pasado. Me encantaba cómo saltaba para entrar en los cuadros. Me flipaba, de verdad.

Otro juego que llenaba nuestros ratos libres era el Pokémon Stadium. Lo jugaba con mi hermano pequeño y siempre le pulía y se enfadaba conmigo porque decía que le hacía trampas (era muy mal perdedor 😂). Hemos hecho un montón de «coñas» por el comentarista del juego. Era la mejor manera de comentar una batalla Pokémon, sin duda. El Smash Bros era otro de los que jugaba con mi hermano, donde no puedo decir que fuera tan buena…¡no se puede ser perfecta!😂 El Mario Kart era el juego estrella cuando venía gente a casa, pues podíamos jugar a 4 y pasábamos ratos súper divertidos.

La lectura era algo que también estaba muy presente en mi vida. Me gustaba mucho leer, pero no era muy exigente con la temática, como por ejemplo Miguel, que se decantaba más por la ciencia ficción. Yo leía los libros que mi madre compraba en el Círculo de Lectores y los que podía coger de la biblioteca. Éstos solían ser de artes arcanas y mundo espiritual. Me llamaba mucho ese mundo desconocido.

También hacía cosas no-frikis, como bailar. Me encantaba bailar, crear mis propias coreografías, montar coreografías para otras personas y presentarme a festivales con mis amig@s y mis primos. Pasaba buenos ratos preparándolo todo y luego estallaba todo en el día de la función. Era muy emocionante y lo vivía como una explosión donde se juntaban mil emociones a la vez.

Mi parte friki se queda estancada durante unos años en los que recuerdo que solo estudiaba y bailaba, estudiaba y bailaba. Hasta que conocí a Miguel (por internet, como ya se explica más arriba). Recuerdo que el primer día que nos vimos (él vino a conocerme a Barcelona porque yo todavía era menor y no tenía permiso para venir a Mallorca), estuvo enseñándome el juego de rol Moderno durante todo le trayecto en metro. Ahí fue la primera vez que oí hablar de orcos, elfos, enanos, magos, paladines y mil cosas más. Él me fue introduciendo poco a poco en el mundo rolero, en los juegos online del estilo Lineage, Everquest, Guild Wars… También llegaron los juegos de mesa, realidad virtual… Toda la parte friki que pueda tener más allá de los videojuegos es por él. Podría decir que él ha sido mi «friki-mentor» 😂

Así que ya veis, nos encanta meternos en un montón de embolaos.


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